| RONDA | Comienza en la finca Los Merinos la primera de una serie de marchas ciudadanas reivindicativas para recuperar los caminos públicos cortados y usurpados en toda la Serranía de Ronda |
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. “Los caminos públicos son bienes de todos los ciudadanos. Cada día está más demandado su uso por parte de personas que gustan o necesitan andar, también por ciclistas y caballistas; además y, por supuesto, de su uso tradicional en labores agropecuarias. Ante el Ayuntamiento de Ronda hemos pedido sucesivamente la reapertura de muchos de los Caminos Públicos Rurales cerrados. Lo hemos hecho por escrito y verbalmente. No hemos tenido la respuesta adecuada en casi ningún caso, en definitiva, los caminos siguen cerrados”. Así justifican varias asociaciones el calendario de marchas reivindicativas por la recuperación de los caminos públicos cortados en la Serranía de Ronda de las que hoy informa EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. Una iniciativa que ha comenzado a llevarse a cabo este fin de semana en la finca de Los Merinos Norte.
ESTE pasado sábado fueron los dos caminos cortados a raíz de la urbanización de la finca de Los Merinos Norte (Camino nº 150 y Camino nº 158). El próximo 19 de febrero será el camino cortado en el Tajo del Abanico (camino nº 4), el camino de Churripa, en Corchero (nº 102) se andará el 19 de marzo y el 16 de abril le tocará el turno al camino Calvente, en Cañada de Puya (Camino nº 217), tal y como informan las organizaciones convocantes de esta iniciativa, Ecologistas en Acción Silvema Serranía de Ronda, la Asociación Senderista Pasos Largos y la Asociación Rondeña de Amigos de los Caminos Andaluces, ARACA. Su propósito: la reapertura de los Caminos Públicos Rurales de Ronda. DE momento la iniciativa ha sido un éxito. A la marcha celebrada el pasado sábado 22 de enero acudieron unas 200 personas pese al frío día invernal. Además, fuentes de la organización informan de que el alcalde de Ronda, Antonio María Marín Lara (PSOE), después de cuatro años permitiendo el corte del camino público que atraviesa la finca de Los Merinos Norte, dictó un decreto el pasado día 18, que fue entregado a la promotora el mismo día, requiriéndole la apertura de las vías públicas cortadas. Sin embargo, la promotora, lejos de hacer cumplir el decreto, ha colocado varios carteles de “zona en obras” y “prohibido el paso”. CRÓNICA DE LA RUTA DEL DIA 22 DE ENERO A LOS CAMINOS DE LOS MERINOS NORTE Por lo tanto tuvimos que saltar el muro de piedras para encontrar que se ha destrozado el trazado del camino original con movimientos de tierra por las obras que, hace ya varios años se realizaron, esos movimientos de tierra se han traducido en unos enormes boquetes en el suelo actualmente llenos de agua. Por un lateral de esos “lagos” anduvimos los asistentes a la marcha en un día que se mostró como típicamente invernal, frío y ventoso.Tras ese primer impacto visual y siempre marchando en dirección a la Sierra de Los Merinos, llegamos uno de los varios carriles que las máquinas han fabricado sobre el frágil suelo de caliza, como es lógico se han llevado por delante, rocas, matorral, encinas y todo resto de vegetación. De cuando en cuando, de las tuberías que se han colocado bajo el trazado de las ¿futuras calles? emergen sin ningún tipo de protección para personas ni fauna, enorme agujeros de las tuberías de hormigón que sobresalen del suelo entre medio y un metro de altura.A la izquierda de nuestro recorrido quedan los restos de algunas casetas de la constructora y acumulaciones de piedras que, alguna vez, se pretendió que sirvieran para continuar la construcción del muro, también una barrera de control donde se encuentran los escasísimos trabajadores, reconvertidos en guardas de lo que, en los sueños golfistas de algunos, iba a ser la solución al paro de la comarca de la Serranía de Ronda.Nuevos desmontes, restos de tuberías y rocas trituradas por la maquinaria pesada nos acompañan en nuestro recorrido, a los lados, las encinas siguen con su afán de sobrevivir, los matorrales, las setas y las aves que se asoman curiosas entre el frío para ver un reguero de humanos de todos los tamaños, que, al contrario de otros que ellos conocen bien, no van a destrozar sus cobijos, sino a disfrutar del paisaje e intentar recuperar para todos los que quieran un bien común que nos pertenece a todos, incluso a aquellos ciudadanos que nunca quieran usar ese u otros caminos públicos. |