Hace unos días la asociación Acción Ecologista Guadalquivir denunció la aparición de varios cadáveres de vacas en el cauce del arroyo Bejarano y el peligro que esto suponía para la salud pública. Pasados unos días se ha confirmado que no eran varios cadáveres de vacas sino el cuerpo de un ternero en avanzado estado de descomposición y que flota desde hace varias semanas en el referido paraje que pretende convertirse en Monumento Natural.

 

Según la ley, los cadáveres de ganado no pueden sen enterrados sino que deben ser retirados y trasladados a un centro especial de destrucción por parte de la Delegación de Agricultura y Pesca. Los agentes del Seprona afirman que han recorrido el arroyo de principio a fin y no han visto el cadáver. Sin embargo, el presidente de Acción Ecologista decía ayer que alguien tiene que tomar medidas y depurar las posibles responsabilidades.

 

Lo cierto es que sea lo que fuere es obligación de la autoridad competente investigar hasta el final y encontrar el cadáver del ternero en cuestión para evitar posibles contagios y tranquilizar a los usuarios de este paraje.

 

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